jueves, 22 de febrero de 2018

miércoles, 21 de febrero de 2018

Exilios 4

La cabeza de Góngora de Mateo Inurria, en la exposición Góngora, la estrella inextinguible en Córdoba
Foto: Madero Cubero
Última hora de Anna Gabriel, Puigdemont y Catalunya, en directo, La Vanguardia

El Conde mi señor se fue a Napoles;
el Duque mi señor se fue a Francía;
príncipes, buen viaje, que este día
pesadumbre daré a unos caracoles.

Como sobran tan doctos españoles,
a ninguno ofrecí la Musa mía;
a un pobre albergue sí, de Andalucía,
que ha resistido a grandes, digo Soles.

Con pocos libros libres (libres digo
de expurgaciones) paso y me paseo,
ya que el tiempo me pasa como higo.

No espero en mi verdad lo que no creo:
espero en mi conciencia lo que digo,
mi salvación, que es lo que más deseo.

Luis de Góngora, En la partida del conde de Lemus
y del duque de Feria a Nápoles y a Francia

miércoles, 14 de febrero de 2018

Soliloquio

Moretto da Brescia, Cristo en el desierto (Christ in the Wilderness), Metropolitan Museum of Art
Pero logro acercarme
a la ciudad Corvina, al campo
que llamaron muladar, al paraje
que llamaban también bastión
y algunos el baluarte, estoy cerca,
mas el cansancio
(ahora siempre este cansancio)
dobla mis piernas de alambre
y caigo de bruces al suelo,
sobre la tierra de miga, removida
por el paso de las bestias,
la tierra que tiene olor,
el olor que llevan los muertos.
Aquí me encuentro muy bien, un acomodo
no sé aún si definitivo, una tumba
al aire abierto, despejada, ofrecida
a la voracidad incansable,
al pico tenaz, a la argucia
de alas, plumas, garras
de esas aves a las que tanto quise
y que en este momento
vería volar
en amplios y elegantes círculos
si no me hallara
bajo esta luz deslumbradora,
si no fuera el fiel remedo
de aquel ciego,
Pablo Bernal,
mendigando tabaco
en la plaza de Corvina.
¿No seré yo ese invidente?

Francisco Ferrer Lerín, Ciudad Corvina, III

martes, 13 de febrero de 2018

Aficiones 12

Bernardo Strozzi, Vieja ante el espejo, Museo Pushkin, Moscú
¿Qué le pasa en la nariz a Melanie Griffith?, El País

De quince a veinte es niña; buena moza
de veinte a veinticinco, y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta.
¡Dichoso aquel que en tal edad la goza!

De treinta a treinta y cinco no alboroza;
mas puédese comer con sal pimienta;
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,
ganguea, pide y juega del vocablo;
cumplidos los cincuenta, da en santera,

y a los cincuenta y cinco echa el retablo.
Niña, moza, mujer, vieja, hechicera,
bruja y santera, se la lleva el diablo.

Quevedo, A la edad de las mujeres

lunes, 12 de febrero de 2018

Aniversarios 29

A la izq., el escultor Francisco Palma Burgos (12.02.1918-31.12.1985), junto al modelo en barro
del Cristo de la Sangre de Málaga en presencia del hermano mayor José Salinas, a finales de 1940.
Fuente: Diario Sur (archivo de la Archicofradía de la Sangre)
Blog dedicado a Palma Burgos